Vecinos del Alto Parapeti

Octavio Padilla dueño de Caraparicito, fue uno de los grandes hacendados de la zona, su propiedad abarcaba todo el Parapetí hasta Iguembe, hasta el año 1930 su hijo Manuel Padilla había vendido gran parte de sus tierras quedando como propietario de Buena Vista, la misma que se encontraba a punto de ser confiscada. Por esa época la ofrece en venta al Dr. Eradio Ardaya, pero no se llega a nada concreto como lo explica en una carta que escribe al tío Juvenal.

En un papelito cualquiera reza lo siguiente:

“El dueño de la propiedad es el doctor Nicanor Urdininea”

Isax Mendieta

Diciembre 31 de 1931

Luego pasa a manos de don Celidonio.

Hacia 1920 los vecinos mas sobresalientes eran René dueño de Guaraca, Juvenal de Villa Mercedes y Caratindi, Leandro Castaño propietario de Itaurenda, Eulogio Vargas dueño de Isiporenda, Isaac Mendieta de Araticuti, luego de Luis Soria, Francisco Hoyos de Tacete, Juan de Dios Flores en Andibopo, Rogelio Galean dueño de Caraguatarenda, Angel Barrientos de Bella Vista, Julio Gutierrez en el Barreal, Justino Montes dueño de Caraparí y el Alto.

Entre otros vecinos mas recientes se encuentran Guillermo Gallardo en Pirarenda, Pedro Valdivieso dueño de Santa Bárbara, Armando Rendon de Pirirenda, Lorgio Gutierrez vecino de Itau y el Barreal, Arturo Retamozo y Saturnina Pizarro dueños de Caraparí, Agapo Llorenty vecino de Caraparí, Carlos Galean de Caraguatarenda, Mario Pérez dueño de Cupesí.

En la actualidad los hijos de estos vecinos la mayoría profesionales viven en diferentes ciudades y pocos quedan a cargo de su administración, los problemas suscitados por el gobierno del presidente Morales para adueñarse de estas tierras que alberga en su seno 22 pozos de petróleo, pone en peligro su supervivencia.

Detalles antes de empezar

Como la topografía del Alto Parapetí es demasiado accidentada y con pocos espacios cultivables, la ganadería debe estar limitada y complementada con el ganado porcino; la agricultura de cultivos rotatorios se dedica principalmente al maní y al maíz. Para el consumo propio se cuenta con aves, ganado equino que por ser altamente depredadores no debe exceder de cierto número; las huertas de cítricos, caña y verduras son un complemento indispensable para tener una alimentación equilibrada.

Antiguamente se comercializaba queso y mantequilla como se puede comprobar por algunas etiquetas encontradas en el baúl de los recuerdos con el nombre de “Hacienda Guaraca” de René y Hnos. pero con los años malos de enfermedades en el ganado y la gran variedad con que se cuenta en el mercado, obliga a producir solo para el consumo propio. La pesca que se la realiza con redes o anzuelos provee principalmente de bagres, sardinas y sábalos. La caza indiscriminada de tigres, pumas, titis, urinas, chanchos del monte y aves ha ocasionado su casi desaparición, aunque todavía se pueden encontrar en pequeñas cantidades.

En Curupi ubicado al pie del cerro Incahuasi, existe un lugar sacado de una fábula, pues en una especie de hornacina se encuentra una cabeza tallada en piedra rodeada de estalactitas, increíblemente mencionada en una guía de turismo de la ciudad de Sucre, posiblemente con notas de algún ignoto viajero. Con suerte es posible encontrar en algunas casas utensilios domésticos y de caza tallados en piedra de la época incaica.

A dos kilómetros río debajo de Yapuimbía se ubica Aparoa con aguas termales o eupueranta para curas de reumatismo.

Para llegar al Alto Parapetí se ingresa por Caraparicito, es decir por el camino que abrieron allá por 1960 los vecinos de la zona, es el único que se puede transitar en época de lluvias con mucho sacrificio de parte de sus habitantes porque las rutas de YPFB son inaccesibles por sus escarpados cerros y la tierra demasiado arcillosa. Otra ruta de ingreso es la de Cuevo, donde se registraron los últimos acontecimientos, aunque para llegar al lugar se necesita dar un giro de 180 grados. Otro camino de ingreso es el que va de Muyupamampa, cruzando el río Parapetí por detrás del cerro Incahuasi a la altura del angosto de Oquendague, para llegar a Itau y finalmente al Parapetí.

YPFB abrió dos rutas de ingreso desde Camiri para el oleoducto Camiri- Sucre, la primera entrando por Chorety, Irenda, Yerbabuenal, Yaguapoa y la Casa de Chapa, la segunda que es utilizada en la actualidad entra por Chorety, Guapoy, Charaguamí y Tacuarandi.

Sus habitantes practican a cabalidad la ley de la hospitalidad, amigos, conocidos, gente de paso reciben siempre el trato de invitado especial. Para salir al pueblo generalmente se apela a la voluntad de los dueños de movilidades cuya ayuda que nunca es negada.

No hay tierra mas dulce que el Alto Parapetí, quien la conoce queda prendado de ella, en Buena Vista, el viejo roble que fue don Ernesto y la mama grande que es doña Julia  alegran la vida a la cabeza de esa gran mesa llena de hijos, nietos, amigos y visitantes diarios con las comidas propias como el asadito al palo con mote, queso y yuca , los biscochos, roscas y el tujuré de la tarde que son el preludio para llegar a la noche y tomar mate en el corredor alrededor de los abuelos, esperando los cuentos de miedo y terminar todos acurrucados sin querer ir a la cama.

Este es el Alto Parapetí, visítenla serán siempre bienvenidos.

Un poco de geografía

Adolfo Costa Du Rels inmortaliza al Parapetí en su obra “Tierras Hechizadas”, la trama gira en torno al hacendado Octavio Padilla dueño de Caraparicito, donde relata poéticamente las costumbres de la época. Este punto en el mapa donde supuestamente solo existen terratenientes y esclavos, es un cañón ubicado entre las plataformas del Incahuasi-Iguembe y Limón-Sararenda-Huacaya en el departamento de Santa Cruz.

Como parte del municipio de Lagunillas, se encuentran Caraparicito, Tacuarandi, Itatiqui, Ebiyeca, Anguarenda, Ipaty, Tacete, Yapuy, dotadas de agua por las diferentes quebradas que surcan esta zona; ubicados en la margen izquierda del río Parapetí se ubican Yapumbía, Yaity, Aratico, Buena Vista, Borebitiny y Curupi. Ebiyeca y Tacete son comunidades de guaraníes.

En la banda derecha del río y correspondiendo al Municipio de Cuevo se encuentran las localidades de Isiporenda, Itaurenda, Caratindi, Villa Mercedes, Yumao, Itacuatía, Camirimbua y Guaraca, alejándose del río, en el margen izquierdo de la quebrada de Itacay se ubican San Miguel de Itacay, Santa Bárbara, Caraguatarenda, Carapari, El Barreal, Itacua y Bella Vista, en el margen derecho se encuentran Cupesí, Pirarenda, Iticupe, Itau y Cañón Verde. De todos estos nombres solo algunos tienen asentamientos humanos porque son lugares sin espacios cultivables, alcanzando en ciertos lugares apenas para trabajar con pequeñas huertas.

El río grande del Parapetí cuyo curso está magistralmente descrito por Sanabria Hernandez, nace en Chuquisaca deslizándose impetuoso por las provincias Hernando Siles y Luis Calvo, atraviesa el cerro Incahuasi e ingresa a la provincia Cordillera por el angosto de Oquendague a Guaraca, corre a lo largo del Alto Parapetí hasta llegar al angosto, se abre paso por el cerro Sararenda, el Chorro, pozo cuatro, puente viejo, la Willams o bomba, Chorety, Camiri, para luego de un largo recorrido ingresar a los bañados del Izozog, que por azares de nuestra topografía llega a formar parte de la cuenca del Amazonas y no de la cuenca del Plata como sería lógico pensar.

Hacia 1892 toda la franja del Parapetí fue escenario del gran levantamiento de los pueblos chiriguanos; en localidades como Itacay, Camirimbua, Guaraca, Tacuarandi hasta Itacua, sus habitantes fueron exterminados y las haciendas reducidas a cenizas.

En 1927 las secuelas de este levantamiento continuaban, como se explica en párrafos de la siguiente una carta:

Montegudo, agosto de 1927

Señor: Juvenal

Villa Mercedes

Apreciado amigo:

….. He deferido un tanto del viaje a Lagunillas a causa de la intranquilidad de los vecindarios por causa de la sublevación de los indíjenas.

Hemos recibido cartas de Sucre, en las que anuncian que fuerzas de línea están haciendo matanza atroz a la indiada de cerca de Sucre, existe un batallón que los persigue con dirección a la frontera, se dice que las fuerzas están por Tomina …….

Soy su amigo y servidor

José

Bienvenidos

Iniciar un relato del Alto Parapety parece una tarea un tanto difícil ya que el pensamiento es demasiado veloz para traducir con las palabras apropiadas tantos recuerdos se agalopan en la memoria.

A pedido de mis hijas, que sobrevalorando mis posibilidades creyeron que podía hacerlo, inicio esta crónica a través de un relato sencillo para que las futuras generaciones de la familia conozcan los orígenes de lo que fue y es esta tierra bendita llamada Alto Parapety.

Nuestra familia compuesta por ocho hijos, 26 nietos y 11 bisnietos hasta la fecha, procede de ese roble tan recio que fue Ernesto y de la inefable madre querida Julia que dedicaron su vida a sus hijos con mucho esfuerzo, sacrificio, penas y alegrías, en homenaje a ellos deseo transmitir ese legado para que los lleven por siempre en el corazón.

Les invito pues, a recorrer a través de estas historias, por un mundo mágico y turbulento, un mundo sepultado por el tiempo.